Venus paleolítica, imagen y símbolo
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Venus de Brassempuy, marfil de mamut, Museo Saint Germain in Laye, París |
Los primeros cosméticos originados en la Prehistoria
pudieron nacer como remedios para las necesidades espirituales de los humanos
que con el tiempo tendrían una aplicación higiénica y de ornamento corporal.
Las marcas del cuerpo, pinturas, tatuajes o escarificación,
servían para promover la vanidad, denotar prestigio social y riqueza, atraer al
sexo opuesto, indicar la pertenencia a un clan, o asustar al enemigo.
La pintura corporal pudo haber surgido como camuflaje para
la caza y después extenderse hasta
incorporar objetivos simbólicos y protectores, como provocar temor a los
enemigos y celebrar rituales a los dioses.
Los primeros humanos llegaron a adquirir conciencia del
impacto que el color tenía sobre las emociones. El negro simbolizaba el mal y
la oscuridad a la que temían, pero les gustaba la luz del sol, representada por
el rojo y el amarillo. El blanco significaba el mundo espiritual y el más allá.
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Planta de saúco |
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Caolinita |
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Limonita |
El adorno tiene una función social que transmite los valores
que fundamentan la cultura, los símbolos religiosos, las jerarquías, la
pertenencia a un determinado grupo o
edad, o la disponibilidad de la juventud para el matrimonio. El adorno implica
un mensaje de carácter social o mágico, con poder para alejar el mal o el
peligro.
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Conchas perforadas, Museo de Prehistoria, Valencia |
Estos adornos podían representar el poder arrebatado a otro
ser (dientes y garras) o tener un significado ritual, como culto de los
principios vitales como la fecundidad (colgantes con rasgos masculinos o
femeninos), la caza (trofeos) o la muerte. Su significado podía ser la
materialización de la inquietud humana hacia los misterios del mundo o resaltar el valor del individuo respecto al
grupo, o bien un signo de pujanza o de riqueza, o un deseo de reconocimiento
social para mantener cierta jerarquía, además de un medio de inspirar la
envidia, la admiración, el amor. Las conchas de moluscos marinos, por la riqueza de sus
colores y el brillo de su nácar, ejercieron una gran atracción para los grupos
prehistóricos. Parece que tenían la creencia de que las conchas marinas y las
perlas favorecían la fecundidad en las mujeres que las llevaban y las protegían
de las fuerzas malignas.
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Venus de Kostenski, Museo del Ermitage |
La imagen de la mujer paleolítica correspondería a un ideal
de belleza el que la mujer obesa representa la riqueza y poder del marido. El
exceso de grasa como protección para soporta el frío.
Las figuritas de las Venus, algunas datan de hace más de 20.000 años, podían interpretarse como imágenes del ideal erótico de la mujer vinculada al
concepto de fecundidad, ocupando un lugar primordial en la mitología religiosa
paleolítica, como fuente de vida y como lazo de unión entre los humanos y su
entorno natural. Son representaciones de la mujer magnificada en sus atributos
sexuales con grandes caderas, voluminosos senos y abultado vientre. Hay
distintas interpretaciones de la exageración en los rasgos femeninos, como es
que la vida en lugares con difíciles condiciones climáticas exigía conservar un
exceso de grasa para soportar el frío o
que ese ideal femenino de belleza
correspondía a la mujer obesa que representaba la riqueza y poder del
marido.
No obstante, algunas estatuillas presentan ornamentación
como collares o brazaletes e, incluso, peinados elaborados o tocados en la
cabeza, lo que implica que ya se daba importancia al adorno corporal.
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